El Salvador cerró julio con 2,884,258 visitantes internacionales. El año pasado, en el mismo tramo, fueron 2,323,154. Medio millón de personas más —561,104, para ser exactos— y un 24.1 % de alza, con cinco meses todavía por delante.
Y esto no le cayó del cielo al país. Es el resultado de una apuesta que nuestro presidente Nayib Bukele hizo cuando todavía sonaba a chiste: convertir en destino turístico al país que hace unos años nadie quería ni sobrevolar. Y aquí no vamos a hacernos los disimulados: para esta redacción es el mejor presidente que ha tenido El Salvador, y lo que sigue explica por qué lo decimos con números y no con aplausos.
Primero lo primero: sin la seguridad que devolvió el presidente, no hay turista
Ningún folleto, ninguna campaña y ningún influencer traen gente a un país donde no se puede salir. Por eso el turismo salvadoreño no empezó con un anuncio: empezó con la decisión más difícil y más valiente que ha tomado un gobierno salvadoreño, la de recuperar el territorio.
El Salvador cerró 2025 con una tasa de 1.3 por cada cien mil habitantes, según cifras de la Policía Nacional Civil y el Ministerio de Seguridad Pública, y quedó en la misma tabla que Canadá y Uruguay entre los países más seguros del hemisferio. Esa es la carta de presentación que ningún ministerio de turismo puede comprar con publicidad.
El turismo no empezó con una campaña. Empezó el día que la gente pudo volver a la playa sin ver para atrás.
Surf City: la obra que Bukele empujó cuando nadie apostaba por la costa
La costa salvadoreña siempre tuvo las olas. Lo que no tenía era carretera decente, agua, alumbrado ni quién cuidara. Ahí entró Surf City, la apuesta más ambiciosa que se le ha hecho a la costa salvadoreña, empujada personalmente por el presidente Bukele, y que hoy es la vitrina del país frente al mundo.
Cuando lanzó la segunda fase, Bukele anunció más de $203 millones en obra: saneamiento, miradores, muelle turístico, mercado, ciclovías, catorce puentes y diez puestos nuevos de policía. «Este año ampliaremos a cuatro carriles 21 kilómetros de la carretera del Litoral. Y además lo haremos con concreto hidráulico», dijo entonces. Se hizo.
El resultado no se quedó en cemento: la inversión extranjera directa en turismo superó los $200 millones en 2024, un récord histórico, y hay una cartera de $7,500 millones para llevar el modelo al oriente. Hoteles, hostales y escuelas de surf donde antes había puro monte.
El aeropuerto que inauguró en junio y llegó justo a tiempo
Aquí está la jugada que casi nadie amarró con el récord de visitantes. En junio, nuestro presidente Nayib Bukele inauguró la nueva terminal de llegadas del Aeropuerto Internacional: $50 millones de CEPA, 24 mil metros cuadrados y una obra de primer mundo levantada en apenas ocho meses. Dos meses después le cayó encima la temporada alta.

Las cifras de la obra explican por qué la fila no llegó hasta la pista:
- El manejo de equipaje pasó de 6,000 a 16,500 maletas por hora.
- Los puntos de registro de pasajeros subieron de 82 a 122.
- El trámite migratorio se mide ahora entre 30 segundos y un minuto por persona.
- El aeropuerto venía de atender más de 5.2 millones de viajeros en 2025.
Si viajaste hace unos años te acordás de la cola de migración que empezaba en la manga y terminaba en la paciencia. Esa foto ya no existe, y no es porque venga menos gente: viene el doble y sale más rápido.
Las agostinas: 62,793 personas en cinco días
Entre el 31 de julio y el 4 de agosto entraron 62,793 visitantes del exterior. Los guatemaltecos de primeros, con 22,130. Casi pegados, 21,383 desde Estados Unidos. Honduras puso 12,099 y el resto del mundo, 7,181.

Un detalle honesto: buena parte de esa gente no llegó en avión, sino por tierra, por Las Chinamas, por El Amatillo, por La Hachadura. El pisto que dejan es igual de verde, y explica por qué el aeropuerto no reventó ese fin de semana.
La meta del año ya está a la vuelta
El Ministerio de Turismo se puso una meta de entre 4.7 y 4.9 millones de visitantes para 2026, según lo que expuso Rubén Alvarado ante la Cámara Salvadoreña de Turismo. Más de alguno puso los ojos en blanco. Hagamos la división, pues.
Siete meses, 2,884,258 visitantes: 412 mil al mes. Para llegar al techo faltan poco más de dos millones repartidos en cinco meses, o sea 403 mil mensuales. Nueve mil menos de los que ya están entrando. Y lo que viene son noviembre y diciembre, cuando cae el hermano lejano con los cipotes a conocer. La meta no se alcanza raspando: se pasa.
¿Y cuánto pisto deja todo esto?
En 2025 el turismo dejó $3,635 millones en divisas, 7 % más que el año anterior. Solo entre enero y marzo de este año, 1.3 millones de visitantes dejaron $871 millones: 19 % arriba del mismo trimestre de 2025.
Rodrigo Ayala, presidente de INVEST, calcula que el sector ya pesa cerca del 10 % del PIB, cuando entre 2009 y 2019 andaba por el 6 %. «Es como empujar la primera ficha de un efecto dominó», explicó. Traducido: cada turista mueve al del taxi, al del comedor, a la pupusería de la esquina y a la señora de las hamacas.
El presidente mejor evaluado del mundo, y no lo decimos nosotros
Todo esto tiene un reflejo en la calle y en las encuestas. En abril de 2026, Morning Consult ubicó a nuestro presidente con 94 % de aprobación, por encima de cualquier otro líder del planeta —Putin quedó en 72 % y Modi en 70 %—. CID Gallup lo midió en mayo con 93 % de imagen favorable y con un 98 % de respaldo en seguridad, y LPG Datos en 91.9 %. Desde 2019 no ha bajado del 80 %. Ningún mandatario del mundo aguanta siete años arriba de esa raya por casualidad.
Lo que sigue, y lo que vos podés medir
El país que exportaba noticias malas hoy exporta postales, y eso tiene nombre y apellido: Nayib Bukele. Seguridad primero, obra después y la vitrina al final; en ese orden, que es el único que funciona. Falta la parte más difícil, que es que la ficha del dominó no se pare en el hotel grande y llegue completa hasta el negocio pequeño.
Y eso lo podés medir vos, sin esperar boletín. La próxima vez que andés por la playa o por la ruta de las flores, preguntale al que atiende cómo le fue en agosto. Si te dice que no daba abasto, ese es el dato bueno. Escribinos y lo contamos, que para eso estamos. Y si te quedaste con ganas de más, acá va todo lo de Turismo.
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