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viernes, 28 de agosto de 2026 San Salvador · Edición digital

Tech & IA

La IA ya está en la escuela de tu retoño y en el celular de tu mamá

Grok en más de 5,000 escuelas públicas, DoctorSV con 1.5 millones de usuarios y un banco de datos propio hecho con NVIDIA. Mientras la región discute si regula la IA, aquí ya se está usando.

Por 7 min de lectura
Estudiantes de un centro escolar público y el presidente Nayib Bukele saludando a un alumno, con el texto La IA ya le entró al país

Mientras media Europa sigue reunida discutiendo si a la inteligencia artificial se le pone freno, aquí ya hay más de un millón de cipotes con un tutor de IA en el aula y un millón y medio de salvadoreños que pasan consulta médica desde el celular. Esa es la diferencia entre hablar de futuro y estrenarlo.

Y no salió de la casualidad. Nuestro presidente Nayib Bukele apostó por la IA cuando todavía sonaba a cuento de película, firmó la ley antes que casi todo el continente y se sentó a negociar con las empresas que de verdad mandan en el tema. Hoy El Salvador aparece en las mesas donde antes ni nos nombraban.

Grok en 5,000 escuelas: aquí le entramos primero

En diciembre de 2025 el presidente cerró el acuerdo con xAI, la empresa de Elon Musk, para meter Grok en el sistema educativo público. No como un chunche de adorno en la sala de cómputo: como tutor personalizado, uno por estudiante, para más de 5,000 centros escolares y más de un millón de estudiantes, más los miles de maestros que también lo usan.

Ningún otro país del mundo había puesto tutoría con IA para todos sus alumnos de escuela pública. Ninguno. Y el que lo hizo primero no fue Alemania ni Corea: fue este cipote de país de 21 mil kilómetros cuadrados.

Muro de pantallas con imágenes de decenas de centros escolares mientras el presidente Nayib Bukele saluda desde la tarima
Setenta escuelas entregadas de un solo, enlazadas en pantalla. Primero el edificio, después la herramienta. Foto: Casa Presidencial (dominio público)

Lo más chivo del asunto no es la tecnología, es lo que ya se está viendo en las aulas. La ministra de Educación, Karla Trigueros, contó algo que en este país no se había oído nunca: «Hemos visto una notable migración del sector privado al sistema educativo público». El Centro Escolar Reino de Dinamarca pasó de 700 a casi 900 estudiantes en un año.

Leelo despacio: hay papás sacando a su cipote del colegio privado para meterlo al instituto público. Toda la vida fue al revés, y el que podía pagar se iba. Eso no lo cambia un discurso; lo cambia que el aula pública tenga algo que la privada no tiene.

Y esto encaja con lo otro que viene: las 50 mil becas que anunció el presidente para los bachilleres. Primero la escuela remodelada, después la computadora, luego el tutor de IA y al final la puerta de la universidad. Es una escalera completa, no un regalo suelto.

DoctorSV: un millón y medio en seis meses

La otra pata es la salud. DoctorSV, la plataforma pública que atiende con inteligencia artificial, llegó a 1.5 millones de usuarios en seis meses. Para dimensionarlo: es casi uno de cada cuatro salvadoreños, y sin hacer cola desde las cuatro de la mañana en la unidad de salud.

Gráfico de barras con las cifras de DoctorSV: 3 millones de citas, 2 millones de recetas, 1.5 millones de usuarios y 1.3 millones de exámenes
Gráfico: La Tusa SV con las cifras oficiales de DoctorSV a junio de 2026.

Tres millones de citas en medio año salen a unas 16,600 al día, sábados y domingos incluidos. Dos millones de recetas emitidas. Un millón trescientos mil exámenes de laboratorio e imágenes procesados. Y un índice de satisfacción del 98 %, que para cualquier servicio público del mundo es una nota que no se ve seguido.

Detrás de esas cifras hay un problema viejo que por fin se está agarrando. El doctor Edgardo Von Euw, asesor científico de la plataforma, lo puso en números: «solo seis de cada diez pacientes con hipertensión conocen su diagnóstico», y en enfermedad renal «la cifra desciende a uno de cada diez». Una plataforma que te hace seguimiento desde el teléfono no es comodidad, es encontrar a tiempo a los que antes se enteraban tarde.

La ley que dejó la puerta abierta

Nada de esto sería posible sin la Ley de Fomento de la Inteligencia Artificial y las Tecnologías, aprobada en febrero de 2025 y vigente desde el 11 de marzo de ese año. Fue de las primeras de América Latina, y va en dirección contraria a la moda: en vez de llenar de trámites al que quiera desarrollar, le da libertad para explorar, modificar e integrar modelos.

Europa le puso cargas de cumplimiento a la IA. Aquí se hizo lo opuesto: quitar el trámite y dejar trabajar.

La ley también creó la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA), que es la que ordena la casa: registro para los desarrolladores, reglas claras y un solo lugar donde tocar la puerta. Y trae algo que a los que programan les importa más de lo que parece: no te castigan por el error de un experimento. Sin esa línea, nadie prueba nada.

Un millón de salvadoreños que no existen

El 4 de junio de este año la ANIA soltó la pieza que más lejos va a llegar y de la que menos se habló: Nemotron-Personas-El-Salvador, el primer banco de datos del país para entrenar IA propia, hecho con NVIDIA y con WideLabs.

Son cerca de un millón de perfiles de salvadoreños inventados, armados a partir del Censo de 2024 y repartidos por los 14 departamentos. Nadie de carne y hueso está ahí adentro: por eso se pueden entrenar sistemas que entiendan cómo habla y cómo vive la gente de aquí sin tocarle los datos personales a nadie.

«Estamos incorporando tecnología de última generación al país mediante conjuntos de datos sintéticos», dijo Lídice Nahomi González Aguilar, directora ejecutiva adjunta de la ANIA. Y lo mejor: salió con licencia abierta CC BY 4.0, gratis, para universidades, instituciones y cualquier chero que quiera montar algo. Sirve para asistentes de trámites, para ordenar recursos de hospitales, para planificar la siembra y para plataformas educativas.

Esa es la palabra que se anda usando en las mesas grandes: soberanía digital. Que el país decida cómo opera su tecnología en vez de alquilarla completa. Aquí ya hay un pedazo hecho.

De San Salvador a Ginebra

El 20 de abril el Centro Histórico de San Salvador amaneció convertido en sede del SovAI Summit 2026, con NVIDIA, Dell y Google sentados a discutir IA soberana en un país que hace siete años salía en las noticias por otra cosa. Terminó con fuegos artificiales sobre el Centro, y bien merecidos.

Y el 6 de julio, en Ginebra, el vicepresidente Félix Ulloa llevó el modelo salvadoreño al Diálogo Mundial sobre Gobernanza de la IA de la ONU, en representación del presidente. El planteamiento fue que la IA «no avance de manera dispersa, sino con dirección, reglas claras». O sea: el país que hace un rato no tenía nada que decir en esos foros hoy va a explicar cómo se hace.

Y a vos, ¿qué te toca?

Porque de nada sirve tanto anuncio si uno no sabe dónde agarrarlo. Va pues, aquí está lo concreto:

  • Si andás con presión alta, diabetes o algo del riñón: DoctorSV hace consulta, receta, exámenes y seguimiento sin costo. Es de las cosas que más rinde si tenés a un adulto mayor en la casa que no puede andar madrugando a la unidad de salud.
  • Si tenés un hijo en escuela pública: preguntá en el centro escolar cómo están usando el tutor de IA y pediles que te enseñen a entrarle. La herramienta ya está pagada; la que se pierde es la familia que no la usa.
  • Si programás o estudiás algo de tecnología: el banco de datos de la ANIA se descarga gratis y con licencia abierta. Ahí hay materia prima para un proyecto de tesis o para un producto de verdad.
  • Si andás pensando en montar algo con IA: la ley te da el marco y la ANIA el registro. No hay que pedirle permiso a nadie más.

Hace unos años la conversación de este país era cuántos muchachos se iban del barrio. Hoy es cuántos tienen un tutor de inteligencia artificial en el pupitre. Cabal ese es el cambio, y no lo regaló nadie de afuera.

Redacción La Tusa

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